Translate

lunes, 23 de septiembre de 2013

La edad no influye sí de verdad se ama - Capítulo 3 "Las ilusiones no importan si de verdad se ama"


Al día siguiente, Michio se había levantado algo temprano, emocionado porque vería a su nuevo amigo, William, a pesar de que había sentido como se le rompía el corazón al escuchar de que el mayor quería ser su hermano quería volver a verlo pues era mejor no ser correspondido y verlo aun así que tratar de olvidarse de él. Michio aún no creía mucho que le gustaba pues tenía 15 años, ¿qué podía saber sobre el amor? Pero eso, al amor, no le importa pues comenzaba a sentir algo más por el ojiverde, algo que nadie iba a poder detener. Se sentía emocionado y rápidamente se metió a bañar y comenzó a vestirse. Bajó corriendo por las escaleras y sin ser visto pudo escapar de su casa una vez más. Había llevado consigo un libro, pues no se habían puesto bien de acuerdo para verse pero lo que tranquilizaba al menor era que el otro ya sabía dónde vivía pues el día anterior había sido tan amable de acompañarle, por supuesto que sin poder entrar por lo estrictos y especiales que eran los padres del menor. Caminó hasta un parque cerca de su casa para que el mayor, si es que quería volver a verlo, pudiera encontrarlo sin necesidad de que se encontrara con sus padres. Estaba esperanzado en verlo pero la intriga de si lo vería lo inundaba por completo.

Al poco rato se apareció William, caminando con su mochila en la que guardaba las cosas necesarias para ir a nadar. Era un camino largo para ir de su casa al lago, cosa que al mayor no le importaba con tal de practicar su deporte favorito. Dentro de su caminata pudo divisar a alguien conocido, leyendo bajo un árbol, no era nadie más ni naie menos que Michio, su querido “hermano” nuevo. Se acercó a él y se agachó, una vez estuvo cerca- Hola, Michio.

El menor se sorprendió al ver al mayor frente a él, sonrojándose al verlo tan cerca- Hola, William –le respondió con una sonrisa que delataba su felicidad en ese momento- ¿Q...qué haces por aquí? –le preguntó un poco esperanzado porque fuera por él, aunque sabía que no era así a pesar de lo mucho que le hubiera agradado.

El ojiverde señaló un lugar, dirección por la que había un lago al cual iba a nadar seguido- Iré a nadar un rato y el camino que tomo casi siempre es este, por eso estoy aquí –afirmó, observándole unos momentos- Aunque me sorprende que ya estés fuera de casa tan temprano.

Michio no podía aun ocultar su sonrisa, aunque si le había decepcionado un poco la razón del mayor- Así no me ponen “pero’s” mis papás -admitió a medias el menor pues esa era una razón, la cual no era la que mayor relevancia tenía sino que era porque quería ver al nadador y tenía la esperanza de encontrarlo pero no por las mismas razones de la situación.

- Ya veo –respondió el mayor con una sonrisa, pensando un poco para después continuar con la charla- ¿Te gustaría acompañarme? Después puedo traerte de nuevo a este lugar.

- ¿No... le molesto? –le preguntó tímido, temeroso por la posible respuesta.

El mayor negó un par de veces con la cabeza, extendiendo su mano hacia el menor- Descuida, y recuerda, puedes tutearme.

El azabache se sonrojó por el comentario del otro pues eso indicaba que había notado la equivocación de su parte mientras extendía su mano tomando la ajena para levantarse sin olvidarse de su libro- L...lo siento, es la costumbre.

- Descuida, en algún momento te acostumbrarás… Supongo. Entonces, ¿me acompañas? Puedes leer en la orilla –comentaba como si fuera necesario convencer al menor.

El pequeño asintió pues no era necesario tanto convencimiento, pues fuera lo que fueran a hacer él accedería en estar con el mayor- Claro, me encantaría –dijo soltando su mano, apenado, pues se ponía nervioso al estar tan cerca del otro.



El ojiverde le sonrió a Michio para comenzar a caminar junto con él hacia su destino, en realidad ya no estaba tan lejos del punto en el que había encontrado al menor, por lo que llegaron al poco rato- Si quieres puedes sentarte bajo un árbol, aunque no tan cerca o terminaré mojándote –rio un poco.

Michio, apenado, rio junto con el mayor- Claro –dijo para luego caminar hacia un árbol no tan lejos del lago para poder visualizar a William sin mojarse.

William lo observó sentarse y después de eso se quitó la mochila, dejándola a un lado de él para después quitarse la ropa, ya que traía su traje de baño debajo de la ropa. Soltó un suspiro y sacó unos goggles de su mochila- Michio, dime ¿sabes nadar? –preguntó acercándose a la orilla del lago.

El menor había puesto toda su atención al otro mientras se desnudaba, sonrojándose por ello, al verle solamente con el traje de baño- ¿Eh? M-más o menos... –dijo apenado.

- ¿No te gustaría nadar conmigo? No es la gran cosa –sonrió por un momento- Claro cuando termines tu lectura –le dijo ya dentro del lago volteando a ver al menor.

El menor se sonrojó por la petición del mayor, acercándose a él con su libro en mano- P-pero no tengo traje de baño.

- ¿Hn? Podemos arreglar eso –sonrió el ojiverde dirigiéndose a su mochila, mojado, para sacar un traje de baño de repuesto- Te quedará un poco grande, pero se puede ajustar –le extendió el traje de baño sonriéndole para darle confianza.

Sonrojado, el menor, tomó el traje de baño- D-de acuerdo, ¿puedo guardar mi libro en tu mochila?

- Claro –respondió el mayor, entrando otra vez al lago- Te esperaré dentro del agua, ¿de acuerdo?

Michio asintió aun apenado. Guardó su libro en la mochila y se fue a esconder a un árbol para quitarse la ropa y ponerse el traje de baño. Una vez terminó de cambiarse y se acercó al lago, sosteniendo el short pues tenía miedo de que se le cayera y mostrar de más. Dejó su ropa aun lado de la mochila del mayor y se sentó en la orilla metiendo parte de sus piernas al agua. Sabía nadar muy poco por lo que le daba algo de miedo. El mayor nadaba como pez en el agua percatándose un poco después que el menor ya estaba listo para nadar, o eso pensaba él. Le miró y se acercó- ¿Quieres que te ayude a entrar? –le preguntó atento a Michio, dedicándole una leve sonrisa.

El menor estaba aferrado a la orilla del lago, inconscientemente, claro- E-es que me da miedo –confesó tímido, tratando de no verle al rostro al ojiverde.

- ¿Hn? Descuida, no pasará nada, te lo aseguro –afirmó mientras extendía sus brazos al otro- Yo te ayudaré, ¿sí?

Michio asintió tratando de tranquilizarse, pues por alguna extraña razón confiaba en el otro a pesar del poco tiempo que llevaban de conocerse. Se apoyó en sus hombros y con ayuda de los brazos ajenos entré al lago mientras el mayor lo tomaba con firmeza, por lo que pudo notar los nervios del otro. William le observó un tanto divertido- Relájate un poco, Michio –murmuró para el otro, sonriéndole en todo momento.

- H-hai... –respondió soltándose de él para aferrarse de la orilla pues no quería que notara su nerviosismo- S-se siente bien...

- Me alegra que te agrade –comentó satisfecho, acercándose, nuevamente, al otro- Vayamos más al centro –le observaba sonriente en un intento por darle confianza al menor mientras se dirigía al centro del lago- Normalmente todos pueden flotar en el agua, así que no creo que te vaya a pasar algo –comentó el ojiverde tomando al menor de las caderas por cualquier cosa, provocando el sonrojo completo del menor quien se apegaba cada vez más al cuerpo del otro- Intenta patalear, solo que un poco lento para que puedas flotar mejor –dijo en voz baja, quedando en un lugar fijo. El ojiazul asintió y comenzó a patalear lentamente sin soltarse del mayor. William le dedicó una sonrisa, asintiendo un par de veces de manera de aprobación- Lo estás haciendo muy bien...

El menor le sonrió nervioso mientras seguía pataleando aun sosteniéndose del mayor mientras que este le observaba divertido.

- Lo haces bien... –William alagó al menor, agradeciendo este su comentario provocando que el ojiverde le despeinara un poco, sonriéndole- Te ves muy tierno cuando estás mojado, ¿lo sabías?

Michio se sonrojó al sentir la caricia aún más por el comentario ajeno- ¿Ha si?

- ¡Claro! –asintió sonriente- Tal vez es porque los nervios te hacen lucir así...

- G-gracias... -agradeció sonrojado y sonriendo tímidamente.