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miércoles, 27 de noviembre de 2013

La edad no influye si de verdad se ama - Capítulo 8 - Primera vez

  En aquel beso había comenzado una nueva manera de amarse, quitando de en medio las palabras que solo les habían servido para confundirse sin querer.

  El beso era tierno, una forma que ocupaban para apenas conocerse además de que Will no quería presionar al menor en algo, que estaba casi seguro, no tenía experiencia.

  A los pocos segundos se separó el ojiverde del azabache para luego acariciar cálidamente el cabello ajeno, aprovechando también a apartarlo del rostro del menor. Le sonreía feliz, olvidándose de todo lo que pudiera ocurrir, en ese momento sólo estaban ellos dos y nada más.

  Poco después el mayor volvió a acercarse a los labios ajenos- Mich... -Murmuró justo antes de volver a besarle, ahora de una forma mas profunda. Michio, por su parte temblaba ligeramente estando debajo del cuerpo ajeno sin saber que hacer pues con Will había sido su primer beso. Para el ojiazul, el mayor movía sus labios como un experto sin saber que también para el ojiverde era algo nuevo aunque le ayudaba el hecho de tener una diferencia de diez años.

  Después de un rato, el mayor se separó de los labios ajenos, sintiendo la necesidad del cuerpo de respirar, pues aunque no quería separarse de los labios del menor tenía que hacerlo. Se le venían muchas cosas en mente, cosas que en su situación eran ilegales.

  El menor tenía sus brazos pegados al pecho, impidiendo de alguna forma la mayor cercanía posible entre los dos por lo que el ojiverde se separó de nueva cuenta, rozando los labios ajenos sin querer separarse mas y con una sonrisa cálida le miró a los ojos, que en ese momento destellaban un brillo sin igual- Me gustaría que me abrazaras, Mich. -Le dijo en voz baja contra los labios ajenos como si hubiera adivinado los pensamientos del menor cerrando los ojos sin dejar de sonreírle- ¿Sí? -El menor, al no saber que hacer con su cuerpo en ese momento asintió mientras respondía con un "sí" en voz baja, apenado le hizo caso al ver como su amado "amigo" cerraba los ojos y le abrazó con una timidez característica de él, sintiendo como su cuerpo se embriagaba de felicidad.

- Mich... ¿Te molesta... si vuelvo a besarte? -Preguntó el ojiverde, inseguro pues lo que menos quería en ese momento era hacer algo que el menor no quisiera.
- N-no... -Respondió avergonzado, sintiendo su rostro arder ante el momento tan especial entre ellos, momento que nadie lo iba a poder reemplazar. William sin pensarlo dos veces volvió a besarle, llevando su lengua dentro de la cavidad ajena, recorriendo todo el lugar mientras se tomaba su tiempo disfrutando todo del menor, lo que provocó que Michio se sonrojara aun más y que al mismo tiempo sus nervios aumentaran pues no sabía que hacer con la llegada de la lengua ajena por ello un ligero gemido salió de su boca ahogándose en aquel beso, recibiéndola inconscientemente. Pero aquel sonido lo había hecho sentir avergonzado y queriendo esconderse bajo tierra, pero en aquel encuentro tan hermoso con el mayor, el cual al escuchar el leve gemido, sintió que aquel sonido era lo mas hermoso que había escuchado y quería volver a oírlo, por lo que continuó con el beso mientras le acariciaba la mejilla ajena, manteniendo su equilibrio con la mano desocupada.

  Poco rato después, el ojiverde se separó un poco para recuperar el aliento, sonriéndole al menor en todo momento.- Mich -Comenzó a bajar su mano, acariciando la suave piel del chico en el recorrido hasta llegar a la cadera, recorriendo su costado unos instantes- ¿Sabes? En este momento... eres muy lindo.
  El rostro de Michio ardía por el momento ya que todas aquellas sensaciones eran nuevas para él. - W-will -Le dijo en un suspiro al sentir aquellas manos en su cadera por lo que el mayor se detuvo al momento de escuchar su nombre observando al mas bajo con preocupación.
- Creo que voy muy rápido, ¿no es así?
- A-algo... -Le respondió sonrojado, agitado y un tanto avergonzado ante las palabras que iría a decir- P-pero... me gusta -Admitió sin dejar de abrazarle, en parte porque no sabría que hacer con sus manos además de que le agradaba estar así con él, mucho mejor de como lo había soñado.

  El más alto parpadeó un par de veces, sonriéndole amplio al final- Si es así, proseguiré... -Murmuró mientras su mano comenzaba a acariciar la piel del torso por debajo de la pijama- Si hago algo que te disgusta házmelo saber, ¿Sí? -El menor asintió dejándose hacer sintiendo todas aquellas sensaciones que le proporcionaba el mayor con tan solo tocarlo. El ojiverde se acercó de nuevo, dirigiendo sus labios al cuello ajeno para depositar un par de besos en esa zona, esperando a escuchar el gemir del menor.
- Aaah~ -Suspiró el ojiazul al sentir los cálidos labios del otro sobre su cuello. Estaba que moría de vergüenza pues aquellos sonidos que emitía eran bochornosos para él.
  El más alto continuó con las caricias mientras sus labios bajaban poco a poco por el cuello del chico, dejando leves marcas sobre la piel ajena.
- Aahh~ W-will... -El azabache susurró el nombre del, que ahora sería, su amante combinado con pequeños gemidos que salían de la boca del menor a causa de las atenciones ajenas hacia su cuerpo.
- ¿Te gusta?... -Murmuró, el ojiverde, entre jadeos ocasionados por el momento, el solo escuchar al otro ocasionaba que comenzara a excitarse.
- S-sí...~ aahh~ -El azabache respondió entre suspiros sintiendo como poco a poco su cuerpo comenzaba a reaccionar.

  Sus respiraciones se unían cada vez mas rápido, los latidos de su corazón se aceleraban a cada segundo mientras comenzaba a notarse pequeñas marcas de sudor a causa del momento tan... íntimo y especial.
- Hn... -El ojiverde dirigió su mano hasta uno de los pezones del menor, apretándolo un poco al sentirlo duro- Michio... -Murmuró su nombre, lamiendo un par de veces su cuello- Eres... tan lindo...
- Aaah~ -El menor gimió al sentir el apretón en su pezón, sintiendo como su cuerpo se llenaba cada vez mas de placer ante las deliciosas caricias y atenciones que tenía el mayor hacia él.
  Se acercó, el mayor, al oído ajeno, lamiendo el contorno con lentitud mientras continuaba apretando el pezón del menor con un poco más de fuerza mientras el menor gemía ante las nuevas sensaciones, tratando de callarlos sin poder lograrlo, sonrojado por la vergüenza y el placer del momento- Tus gemidos me fascinan, Michio... -Le murmuró, el ojiverde, en el oído, dando una pequeña mordida en el lóbulo poco después. Se separó un poco, posicionando su rostro frente al otro para dedicarle una leve sonrisa- Michio... y-yo... -Le observó a los ojos fijamente, encantado por el brillo que encontraba en ellos- Creo que necesito de tu permiso para, proseguir...
- T-tengo miedo... -Confesó tiernamente, Michio, avergonzado y jadeante por la respiración agitada mientras le observaba con ojos de deseo, pero al ser su primera vez, el miedo estaba presente.
- Seré cuidadoso... -Respondió en voz baja, besando de nuevo los labios del menor, de manera suave, intentando transmitir un poco de confianza en el otro- ¿Qué dices?
- D-de... de acuerdo -Respondió el ojiazul con una ligera sonrisa, pues había sentido la confianza que el otro le había transmitido, sonrisa que correspondió el mayor con suma felicidad mirándose con un brillo especial en los ojos.

  William dirigió su mano al pijama que traía el menor para comenzar a desabrochar los botones lentamente, sin dejar de observar a su amado. Mientras, el azabache cerró los ojos al sentir como lentamente iba a ser despojado de su ropa. Con cuidado comenzó a quitar la parte de arriba de la pijama, observando de reojo la tersa piel del menor- Mich... -Con un par de dedos comenzó a acariciar la suave piel, sonrojándose de a poco. El ojiazul estaba completamente sonrojado, las tersas manos del mayor hacían que su excitación aumentara por lo que provocaba los suspiros de placer. El ojiverde bajó su mano hasta llegar al borde del pantalón, introduciendo su mano por debajo de este para seguir con las caricias- Ahh... Mich...
- Aahh...~ -Gimió al sentir la mano ajena en su entrepierna. Lo sentía extraño pero le agradaba aquella sensación. Sus manos se resbalaban del cuello ajeno a los hombros donde una mano bajó por el brazo del mayor tratando de sostenerse pues el placer y la felicidad de su sueño hecho realidad, le quitaba fuerzas.

  El ojiverde comenzó a acariciar el miembro del menor por encima de su ropa interior, sintiendo como cada vez se endurecía más y más, al igual que escuchaba los gemidos del ojiazul, gemidos que lo excitaban- Mich... ¿Puedo pedirte... algo?
- ¿Q-qué? -Preguntó confundido y algo temeroso, pues todo era nuevo para el menor.
- ¿Podrías... tocarme... también? -Preguntó avergonzado y con la respiración agitada mientras observaba al chico fijamente, como si implorara aquel favor.
- P-pero... n-no... sé cómo -Le respondió el azabache avergonzado por los sonidos que había emitido momentos atrás.

  El mayor sonrió un momento, tomando la mano del menor casi al momento- Es... algo así... -Llevó la mano del menor por debajo del pantalón de su pijama, haciendo que tocara un poco su miembro erecto- Hn... ¿P-Podrías... proseguir? -Sonrió como pudo, gimiendo por lo bajo- Inténtalo.

  Nervioso el menor comenzó a mover su mano, tímido al sentir el gran miembro de su amado amigo. Sonrojado seguía gimiendo por las atenciones que el mayor retomó sobre su cuerpo. El pelicastaño mordió su labio inferior, entrecerrando sus ojos a causa de la excitación provocada por el leve rose- Hn... -Le observaba, moviendo un poco sus caderas para que el menor prosiguiera mientras los gemidos del otro, las caricias que recibía, todo eso se había acumulado, haciendo que comenzara a perder la cordura que hasta el momento había mantenido- A-Ah... -Tomó la mano del menor, alejándola un momento de su miembro para así poder comenzar a quitar su pijama- Hace... un poco de calor... ¿No lo crees? -Comentó entre gemidos roncos, sonriéndole apenas. Una vez que quitó la parte de arriba de su pijama, prosiguió con su pantalón, observando al menor en todo momento, intentando descifrar sus pensamientos- Mich... ¿Estás bien? -Preguntó con voz suave, logrando deshacerse de sus pantalones al fin- ¿Quieres que... prosiga? -El menor asintió apenado, nervioso y fascinado a la vez. El ojiverde sonrió un momento, acercándose para besar brevemente los labios del otro, separándose de nuevo, momentos después, para comenzar a bajar su ropa interior, tratando de ocultar la pena que sentía en esos momentos.
  Por los mismos nervios a lo desconocido, el menor sin darse cuenta terminó por apoyar ambas manos en el pecho del mas alto sonriendo por el momento tan maravilloso en el que estaba a pesar de la vergüenza y al sentir aquellas cálidas manos, el ojiverde, sonrió sintiendo como su respiración se agitaba con gran facilidad- Mich... -Llevó ambas manos a los pantalones del menor, comenzando a bajarlos junto a su ropa interior lentamente- Te quiero, Michio...
  Michio se sonrojó por completo al escuchar decir aquello a William, jamás hubiera esperado escuchar aquellas bellas palabras salir de la boca de su gran amor, y sin poder evitarlo le respondió con la misma frase- T-también... t-te... te quiero, Will...

  El pelicastaño rápidamente terminó por quitar las estorbosas prendas del menor y de igual manera se sentó en la cama, con su espalda recargada en la pared, y se llevó consigo al ojiazul, sentándolo en sus piernas mientras admiraba el delicado cuerpo desnudo de su pequeño amado provocando la sorpresa y el aumento de tono en aquel carmín intenso que no se alejaba de las mejillas del menor al igual que el hecho de que se aferrara al sentir el cambio de posición- ¿C-Cómo te sientes, Michio?
- B-bien, ¿y tú? -Le regresó la pregunta tímido y apenado al verse tan descubierto frente al mayor.
- Muy bien -Respondió observándolo fijamente a los ojos, formando una pequeña sonrisa en su rostro- T-Tal vez... lo siguiente pueda... doler un poco... -Murmuró mientras con una mano acariciaba el miembro ajeno, repasándolo por completo por lo que el menor olvidó todo indicio de temor al escuchar la advertencia de William, gimiendo sin poder contenerlo- A-Aun así... ¿Quieres seguir? -Ladeó un poco su cabeza, esperando su respuesta mientras posicionaba un par de dedos en la punta del miembro, ejerciendo leve presión provocando que los gemidos de Michio aumentaran y así evitar dijera que no, pues el miedo que aparecía hacia lo desconocido y por las advertencias del otro era reemplazado por el placer que le brindaba. El ojiverde escuchó aquellos gemidos del pequeño, sintiendo como su erección se hacía cada vez más dura hasta el punto en que comenzaba a doler, aquella voz era simplemente algo que lograba enloquecerlo y como pudo sonrió al verlo asentir llevando su mano desocupada al mentón del menor para levantar su rostro- Te prometo que procuraré evitarlo lo mas que pueda -Respondió con la voz entrecortada, dedicándole una sonrisa al final.

  Michio, abrazó con fuerza al mayor, queriendo sentirse protegido pues ahora tenía mas miedo que en un principio mientras William, volvió a besar al chico para distraerlo de lo que posteriormente haría, tomando el miembro ajeno para acariciar la punta y ejercer presión en ocasiones, acciones que provocaron que el menor ahogara sus gemidos en el beso.
  Prontamente, al ser pequeño y su primera vez, de su miembro comenzó a salir liquido pre-seminal, razón por la cual el pelicastaño sonrió, jugando un poco con aquel cálido liquido para así escuchar más y más los gemidos ajenos aunque los de él no se quedaban atrás.
  Después de un momento, llevó un par de dedos a la entrada del menor para así prepararlo utilizando su pre-semen como lubricante- Mich... -Se separó un poco para pronunciar el nombre, acariciando el borde de la entrada del menor- Te quiero...
  Todas aquellas sensaciones estaban volviendo loco de placer al menor, era algo nuevo para los dos y ambos se sentían en el cielo al estar de aquella manera aunque eso no alejaba el miedo que tenía el ojiazul pero el ojiverde estaría ahí para cuidarlo y protegerlo.
- W-will... -Comenzó a decir, sintiendo como el pánico y el placer lo inundaban por completo, por lo que se recargó en el pecho ajeno para tratar de calmarse sin mucho éxito- T-tengo miedo...
- N-No tienes por qué temer... -Comentó mientras acercaba sus labios al oído del menor- Seré cuidadoso... -Completó, introduciendo lentamente uno de sus dedos en aquella entrada, moviéndolo con cuidado escuchando el gran gemido de dolor e incomodidad del menor, quien se aferró a los hombros del mas alto, mientras trataba de acostumbrarse a la intromisión- Mich... -Le susurró, intentando distraerlo al escuchar aquel gemido mientras que con la mano disponible tomó el rostro del ojiazul por el mentón, acercándole a su rostro para besarle de manera profunda, ahogando sus gemidos en este.
  El beso fue de gran ayuda para disipar aquel dolor tan grande en su entrada virgen, sintiendo como poco a poco, los dos deseaban estar lo mas unidos posible. Después de un largo rato, Michio pudo acostumbrarse a dos de los dedos ajenos.
- Mich... -Se separó un poco al sentir como ya se había acostumbrado- T-Tengo que... entrar... -Dijo en voz baja, mordiendo el labio inferior del chico al final.
  Lentamente, el pelicastaño, sacó sus dedos de la entrada del menor, tomándole con ambas manos, una vez terminó, para penetrarle con su erección mientras trataba de besarle correctamente pues aquella estrecha entrada lograba distraerlo pero al ojiazul solo le había provocado mas dolor, dolor que estaba dispuesto a soportar con tal de estar con su amado. Bajaba lentamente al menor, intentando bajarlo lo más lento posible a pesar de la ansias que tenía de entrar completamente en él- Ahh...
  Pequeñas lágrimas comenzaron a rodar por las mejillas del pequeño, pues era un dolor que hacía reaccionar a su cuerpo. Poco a poco sus gemidos de dolor se convirtieron en gemidos de placer, gemidos ahogados en aquel apasionado y romántico beso.

  El placer que sentía, el ojiverde, en esos momentos crecía tanto por los sonidos que el menor emitía como por lo estrecha que estaba aquella entrada, en realidad, lo disfrutaba. Una vez que entró por completo en el chico, decidió permanecer quieto unos instantes para acostumbrarlo- ¡Hnn...!
  Michio, por su parte, sufría al sentir "algo extraño" dentro de él sin poder acostumbrarse sin detener el beso, pues se había hecho adicto a ellos, obviamente, sin lengua pues aun era inexperto a pesar de lo que estaba haciendo en esos momentos.
  William, se separó un momento, observándole con los ojos entrecerrados e intentando sonreírle- Mich... ¿P-Puedes... moverte? -Preguntó con la respiración agitada- Hnn... ¿S-Sí?... -El menor asintió sin poder negarse pensando en que así pasaría mas rápido el dolor y comenzó a moverse, lentamente mientras se sostenía de los hombros de su acompañante- Aahh...~ Mngh...~ -Gemía el pequeño cerrando los ojos ante la vergüenza que sentía en aquellos momentos. El mayor lo observó preocupado por lo que podría llegar a sentir- Michio -Llevó una mano a los cabellos ajenos, acariciándoles mientras con su otra mano se encargaba de masturbar el miembro del chico de una manera rápida- ¿T-Te gusta, Mich? -Preguntó entre gemidos, sintiendo su respiración acelerarse velozmente por los movimientos del menor sobre su miembro. El ojiazul asintió sin querer abrir la boca pues mordía su labio tratando de disipar aquellos bochornosos sonidos.

  Los dos a pesar de todo, lo disfrutaban pues con el simple hecho de estar juntos eran felices. Ese momento era único para aquellos tórtolos, un momento especial, algo para ellos dos y nadie mas.
  El pelicastaño, echó un poco la cabeza hacia atrás, disfrutando todo en ese momento, comenzando a sentir la necesidad de que aquellos movimientos del menor aceleraran rápidamente- M-Mich... Más rápido... -Pidió al momento en que apresuraba las caricias en el miembro ajeno. El ojiazul, al no poder ni querer negarse, trató de acelerar los movimientos, volviendo cada embestida más profunda y más placentera. Poco a poco el dolor en su entrada, fue reemplazado por el placer que aquel grueso miembro dentro de él le proporcionaba con cada certera embestida.
  Uno al otro se sonrió, besándose con suma pasión y entrega mientras le abrazaba con fuerza, excitado por la fricción de ambos cuerpos sintiendo como el calor del momento iba en aumento.
  Sus cuerpos sudaban y eso lo hacía más excitante por lo que el mayor se separó un poco sólo para dirigir sus labios al cuello del chico, dando leves mordidas alternadas con jadeos- M-Mich... -Dirigió su mano al miembro del menor, masturbándole de nueva cuenta, esperando que con eso la incomodidad del otro se disipara un poco, acciones que funcionaron pues al poco rato el menor estaba acelerando las embestidas sin dolor para complacer mas a su amado.
  El miembro de Michio, nuevamente comenzó a sacar pre-semen acompañado de una pequeña corriente eléctrica que recorría su cuerpo, lo que le avisaba que pronto se vendría y al quererlo evitar por la pena se contuvo contrayendo su entrada a causa de su decisión- Aahh...~ aahh...~
  Para Will, los gemidos del chico hacían que el calor de su cuerpo fuera en aumento al igual que el éxtasis del momento, respiró con dificultad, tratando de contenerse un poco más al sentir que prontamente se vendría- M-Michio... t-te sientes tan... bien... -Murmuró, sintiendo como su propio líquido salía sin aviso alguno.
  El menor no respondió, pues todo el éxtasis del momento, de alguna manera, lo obligaban a venirse- W-will... m-me... aahh...~ v-vengo~ -Le avisó completamente rojo por la vergüenza que sentía en ese momento por lo que el mayor sonrió con dificultad ante esas palabras del otro, suspirando sobre su piel
- N-No te contengas... Michio... -Dijo en voz baja, rozando, con sus labios, la piel del menor.
- Mngh~ m-me da pena... -Confesó avergonzado queriendo que algo lo cubriera para que el mayor, su primer amor, no lo viera.
-Descuida... -Volvió a posicionar su rostro frente al otro, intentando conservar su sonrisa- Y-Yo creo que... me vendré contigo... -Gimió un par de veces, acercando sus labios a los otros- Hazlo...
  Terminando de escuchar aquellas palabras, el ojiazul, no pudo contenerlo más y se corrió manchando sus cuerpos y la mano del mayor, escuchándose por toda la habitación un gemido de total placer- ¡Aahh...~! -Cansado se recargó en el pecho ajeno sintiendo aun las embestidas.
- Mich... -Soltó un suspiro largo al sentir parte de aquel cálido líquido en su abdomen, sonriendo para sus adentros en cuanto escuchó el gemir del otro- A-Ah... -Cerró su ojos con fuerza mientras rodeaba al menor con ambos brazos, de manera posesiva- Te quiero... Mich... -Murmuró, alcanzando a dar un par de estocadas más antes de correrse por completo dentro del otro, soltando un gemido ronco en el proceso escuchando el gemir del otro al sentir una consistencia espesa dentro de él.
- T-también... te quiero... -Le dijo con dificultad pues estaba agotado y con la respiración que lo hacía notar, sintiendo extrañeza por el semen del otro, se sentía incómodo, avergonzado.
  El ojiverde, sonrió mientras intentaba recuperar su respiración y se separó un poco, permaneciendo aún dentro del otro un momento más y colocó su frente sobre la del menor, sonrojado levemente- M-Mich... ¿T-Te... arrepientes de... esto? -Preguntó en un murmullo, sintiendo algo de tristeza por alguna posible respuesta negativa.
- N-no... no me arrepiento... -Le sonrió con cansancio y como pudo acarició su mejilla- Te quiero, Will... -Se apegó mas a su amante ocultando su rostro en la curva de la unión de su hombro y cuello, sintiéndose avergonzado de lo sucedido pero no arrepentido- S-se siente... extraño...
- E-Espera... lo sacaré de allí... -Dijo mientras colocaba ambas manos alrededor de la cadera del menor, soltó un suspiro, satisfecho en realidad-¿Listo, Mich? -El menor asintió y cerrando los ojos se sostuvo de los hombros ajenos mientras el ojiverde hacía lo mismo alzando al menor por las caderas para lentamente ir saliendo de su interior- Hn... -Mordió su labio inferior, aguardando un par de gemidos hasta salir por completo. Lo que provocó pequeños gemidos inocultables por parte del menor.
  Michio, sentía algo liquido escurrirse de su entrada y resbalar por sus piernas, sonrojándose por ello mientras el mayor lo colocaba sobre sus piernas, observándole fijo, de manera gentil mientras llevaba sus manos al rostro del chico, acariciándolo- Lo disfruté mucho... -Comentó con voz suave, acercándose después para depositar un pequeño beso en la punta de su nariz.
  El azabache sonrojó y sonrió, a pesar de la vergüenza lo había disfrutado mucho- Yo también lo disfruté... mucho... -Se atrevió a susurrarle- Estoy cansado y me siento extraño -Le dijo ocultando su rostro, no quería que lo viera de aquella forma tan bochornosa, o eso así lo pensaba.
- Entonces, será mejor que descansemos -Comentó sonriente mientras acariciaba sus cabellos con cierta ternura- Supongo que... la sensación se pasará con eso -Acercó sus labios al oído del menor- La siguiente vez... ya no lo sentirás tan extraño -Murmuró, riendo un poco al ver la reacción del chico, pues lo único que hizo fue sonrojarse y, con un poco de dificultad y mucha ayuda del mayor, se recostó en la cama cubriendo su entrepierna por pena esperando a que el otro le abrazara, lo cubriera y protegiera con sus brazos, pues aquello de la segunda vez no se lo había puesto a pensar, ni siquiera había pensado en aquella primera vez.

  Se recostó a un lado del menor, acercándose de inmediato para rodearlo con ambos brazos fuertemente, dedicándole una leve sonrisa al final- ¿Te incomoda si duermo abrazándote? -El ojiazul negó con la cabeza.
  Michio, más bien, se preguntaba qué sucedería después de aquel encuentro aunque le agradaba pensar que de ahora en adelante iban a estar juntos, pero había muchas cosas que no lo irían a permitir: Sus padres, la edad, la sociedad, la ley. Aquellos pensamientos agotaron aun más al menor por lo que quedó completamente dormido sin darse cuenta.
  Will, al verlo dormido, sonrió y besó la frente del pequeño y sin pensar nada más en lo maravilloso que la habían pasado, se quedó profundamente dormido abrazado al menor.